Semilla de hierro
es la lenteja,
el chorizo la sisa
y riquísima pena
su laurel sombrío,
mi verdura tierna,
el pardiño que rubia
a jornal me encadena
la prisión al viaje,
el trabajo a la feria.
Gabriel es en su salsa
la lírica del garbanzo;
un pitoniso en remojo
a presión sin arrebato,
cual lechosa rojez
y espesura en caldo,
como suave su acelga;
mi picada con ajo,
la almendra panchita
y el perejil de pago.
Mortero a mano,
la maja tiene
gusto y sabor
cuanto merece:
Ajo blanco,
pizca duende,
óleo puro
y limón quiere,
con perejil,
la salsa verde.
Señora mía y croqueta:
¡Qué buena estás!
¡Cuánta pimienta!
¡Menudo pollo
cebolla y crema
(harina blanca y leche entera),
nueces moscadas
—salinas frescas—,
pan duro a huevo,
aove y fiesta!
